La materia orgánica del suelo: Residuos orgánicos, humus, compostaje y captura de carbono

Se acaba de publicar el libro “La materia orgánica del suelo: Residuos orgánicos, humus, compostaje y captura de carbono”, con contenidos especialmente orientados a investigadores y técnicos.

El Dr. Juan Fernando Gallardo Lancho, Prof. de Investigacion Ad Hororem del Instituto de Recursos Naturales y Agrobiología de Salamanca (IRNASa, centro del CSIC), es el autor de “La materia orgánica del suelo: Residuos orgánicos, humus, compostaje y captura de carbono”, obra editada por la Sociedad Iberoamericana de Física y Química Ambiental (www.sifyqa.org.es), donde se realiza un repaso por investigaciones científicas relevantes para el manejo de la agricultura y del medio ambiente.

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El libro surgió como consecuencia de la experiencia del Dr. Gallardo en la temática, quien durante años ha impartido numerosos cursos en universidades de Iberoamérica, recogiendo sus conocimientos en torno a este tema. Por tanto, dicha obra está dirigida a estudiantes e investigadores, pero también a técnicos que trabajan directamente en el campo, puesto que pretende no ser estrictamente científico, sino más bien práctico (esto es, útil).

No se habla de materia orgánica del suelo exclusivamente desde el punto de vista agrícola, dado que es tanto un asunto capital para la agricultura (y para la economía de la mayor parte de los países de Latinoamérica), como también básico desde el punto de vista ambiental (lo que ya se ha convertido en una preocupación prioritaria en la región citada, al igual que en los países más avanzados tecnológicamente).

En general existe una idea muy distorsionada de lo que es la materia orgánica del suelo; el público lo suele identificar con el mantillo o la hojarasca y piensa que es un componente nutritivo, pero no tiene nada que ver con eso, puesto que son dos subsistemas diferentes. La materia orgánica del suelo es más bien inerte, pero afecta enormemente a las propiedades físicas y químicas del suelo, hasta el punto de que todas sus propiedades físicas tienen que ver con el contenido de materia orgánica edáfica, incluidos los aspectos relativos a la erosión.

Precisamente, en Iberoamérica se pueden encontrar frecuentes ejemplos de cómo el mal uso del suelo provoca una pérdida de materia orgánica edáfica y esto, a su vez, deriva en erosión. Puede ser el caso de la erosión eólica en La Pampa argentina, o la erosión hídrica a lo largo de los Andes o las Sierras Madres mejicanas. Por ello los efectos de la pérdida de materia orgánica edáfica pueden tener características muy variadas, pero todas negativas.

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Imagen de erosión eólica en La Pampa argentina Roberto Oscar, Michelena (http://inta.gob.ar/documentos/erosion-hidrica)

Índice y presentación del libro

También generalmente se piensa que lo químico es malo y lo orgánico es bueno cuando, en realidad, toda la vida es pura química y la agricultura es siempre orgánica; suelen ser meros prejuicios. Es más, los componentes orgánicos pueden contaminar tanto o más que los inorgánicos, puesto que los segundos no dependen, en general, de la microbiología, por lo que son mucho más fáciles de manejar.

En este sentido, la materia orgánica del suelo también está muy relacionada con el medio ambiente. Cuando una sociedad llega alto nivel de vida (similar al de muchos países europeos) en general ya no interesa tanto que el suelo produzca, sino que sirva para depurar ambientalmente. De hecho, uno de los síntomas de desarrollo es la multiplicación de la producción de residuos; mientras que los residuos inorgánicos se pueden manejar más fácilmente al no tenerse en cuenta el componente microbiológico, los orgánicos pueden ser realmente peligrosos. Por tanto, es el suelo agrícola el que tiene que depurar los excesos ambientales humanos, dado que no queda otra solución. Por ello se difunde la idea de que el compostaje y la utilización de lodos o fangos cloacales son buenos (dado que contienen muchos nutrientes), un discurso que va encaminado en la línea de que el campo acepte los residuos que les sobra a la ciudad; esto no es siempre cierto, pues aunque lo suele ser para las compostas, no lo es tanto en el caso de los lodos.

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Aunque es cierto que los residuos orgánicos pueden ser beneficiosos por el déficit general de materia orgánica de los suelos, es necesario que se cumplan unas garantías sanitarias de manera que esté asegurando que sean beneficiosos (y no contaminen con metales pesados o con bacterias que no sean positivas para las produccione)s. Además, en Iberoamérica las grandes cantidades de residuos orgánicos no sólo proceden de las urbes, sino también de productos que ocupan enormes extensiones de cultivos, como la palma aceitera, el banano o la piña.

La Ciencia actual puede conseguir que todos esos desechos sean aprovechables y no sean un problema de contaminación. De hecho, la tecnología ya existe, aunque falte a veces el conocimiento tecnológico o el dinero para aplicarlo. Un ejemplo de ello son las depuradoras de aguas, obligatorias en todos los núcleos de población de Europa, pero que no siempre funcionan precisamente por falta de presupuesto.

Por otra parte, otro ejemplo de la íntima relación entre materia orgánica del suelo y medio ambiente es la captura de carbono, que se promueve para disminuir los gases de efecto invernadero en la atmósfera. Es frecuente que se proponga que se utilice la biomasa vegetal como capturadora de carbono, pero ello puede ser un error porque al final se tala, o se hace papel o muebles con ella, o se termina quemando; por tanto, donde habría que capturar carbono es como materia orgánica del suelo, ya que de esta manera quedaría estable y a salvo de la depredación humana o animal o del fuego. Todo ello se expone de manera siempre razonada en el libro, exponiendo ejemplos concretos y ayudándose con figuras para mayor facilidad de comprensión.

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Juan Fernando Gallardo Lancho

 

 

El manejo el carbono del suelo como herramienta de mitigación y adaptación al cambio climático en cultivos mediterráneos: un meta-análisis

El potencial de los suelos agrícolas para la mitigación de las emisiones de GEI a través del secuestro de carbono ha sido ampliamente reconocido. El secuestro de carbono implica también grandes beneficios desde el punto de vista de la adaptación al cambio climático ya que la materia orgánica del suelo (MO) contribuye a reducir la erosión o a conservar la humedad del suelo. El fomento de la acumulación de materia orgánica en suelos agrícolas puede ser particularmente importante en las áreas con clima mediterráneo ya que, por un lado los suelos mediterráneos se caracterizan por tener bajas concentraciones de MO y altas tasas de erosión y por el otro los efectos del cambio climático en la región mediterránea pueden ser especialmente severos.

Aguilera et al. (2013) acaban de publicar el artículo “Managing soil carbon for climate change mitigation and adaptation in Mediterranean cropping systems: A meta-analysis” en el que recopilan y analizan la información científica disponible sobre secuestro de carbono en suelos cultivados en áreas de clima mediterráneo. El objetivo principal del trabajo es estudiar el efecto de diversas prácticas agrícolas sobre la concentración y secuestro de carbono en el suelo.

En una primera aproximación en la que se incluyen 79 trabajos y 174 muestras se estudia el efecto de las siguientes prácticas: agricultura ecológica, enmiendas orgánicas, tratamiento de suelos, purines de cerdo, cultivos cubierta, labranza cero, labranza reducida, prácticas combinadas y suelos sin fertilizar en comparación con un tratamiento convencional usado como control (fertilización sintética y labranza convencional).

Los resultados muestran que en mayor o menor medida la mayoría de las prácticas estudiadas generan un incremento de la concentración de carbono orgánico del suelo y un mayor secuestro que su equivalente en convencional. Tanto las prácticas que se basan en aportes externos como las enmiendas, como aquellas que fomentan la incorporación de materia generada en el propio sistema como los cultivos cubierta, el laboreo cero o el laboreo reducido, aunque estas últimas en menor medida. Tan solo los cultivos fertilizados con purines de cerdo no mostraron diferencias con el convencional debido al carácter altamente mineralizado de este compuesto. Por el contrario, los cultivos no fertilizados presentaron una menor concentración de carbono que los tratados con prácticas convencionales. El altísimo secuestro observado en los suelos tratados (aportes > 10 Toneladas de MO) indica que, aunque estos altos aportes no son escalables a la generalidad de los cultivos, el potencial de secuestro de los suelos mediterráneos es muy grande. Es la combinación de prácticas, es decir el aporte de nueva MO junto con las prácticas que impiden su pérdida, lo que generará los mejores resultados. Por último, la agricultura ecológica no es una práctica sino una forma de manejo que suele combinar varias prácticas, lo que se refleja en la elevada acumulación de carbono observada en su comparación con el manejo convencional.

En una segunda parte se hizo un meta-análisis más detallado del efecto de distintos factores sobre el desempeño de la agricultura ecológica. Para ello se recopilaron 30 trabajos y 80 muestras. El resultado principal observado es que cuanto más intensificado sea un sistema en ecológico, más carbono tendrán sus suelos. Es decir, los cultivos hortícolas y los irrigados tendrán los mejores resultados. En relación a ello se constata que en la agricultura ecológica es el aporte adecuado de MO lo que garantizará el secuestro. En muchos casos cultivos en ecológico que no realizan suficientes aportes estarán muy lejos de su potencial de secuestro.

Por último, se han identificado una serie de incertidumbres y lagunas de información que pueden suponer sesgo en la información publicada y que se recomienda tener en cuenta en futuros estudios: La densidad aparente no se provee en todos los estudios; cambios en el stock de MO pueden estar sesgados por cambios en la densidad aparente; la fracción gruesa (>2mm) es habitualmente despreciada; la duración de los experimentos es a veces demasiado corta (8.7 años de media); la estimación de todas las entradas de MO es escasa.

Este trabajo corresponde al segundo capítulo de la tesis de Eduardo Aguilera titulada La contribución de la agricultura ecológica mediterránea a la mitigación del cambio climático. Revisión de la información científica y estimación de balances de emisiones, dirigida por Luis Lassaletta y Gloria Guzmán.

Luis Lassaletta y Eduardo Aguilera

La Fuente:

ResearchBlogging.org
Aguilera, E., Lassaletta, L., Gattinger, A., & Gimeno, B. (2013). Managing soil carbon for climate change mitigation and adaptation in Mediterranean cropping systems: A meta-analysis Agriculture, Ecosystems & Environment, 168, 25-36 DOI: 10.1016/j.agee.2013.02.003