Cultivos cubierta: una estrategia de mitigación y adaptación frente al cambio climático

Los cultivos cubierta o intercalares son aquellos que se introducen en las rotaciones con el principal objetivo de mejorar la sostenibilidad ambiental del sistema y no tanto para aumentar el beneficio económico. Sin embargo, debido a las innumerables ventajas que pueden ofrecer al agricultor como fuente de nutrientes, aporte de materia orgánica, mejoradores de la estructura del suelo o control de malas hierbas pueden suponer un beneficio económico a medio plazo.

Los usos más conocidos de los cultivos cubierta son protegiendo el suelo en las calles de cultivos leñosos y remplazando a los barbechos tradicionales en rotaciones de cultivo en las que el suelo queda desnudo durante un período largo de tiempo. Cuando pensamos en los beneficios ambientales asociados a los cultivos cubierta, nos viene a la cabeza su papel para controlar la erosión, fijar nitrógeno atmosférico, controlar la lixiviación de nitratos o mejorar la calidad del suelo; sin embargo, hay escasa información de su capacidad como estrategia para la mitigación y adaptación al cambio climático a pesar de que existe un común acuerdo en que mejoran la resistencia de los sistemas de cultivo ante situaciones adversas.

En el artículo recientemente publicado por Kaye y Quemada (2017) se parte de la comparación entre dos ensayos ampliamente estudiados de dos zonas climáticas my diferentes, una templada en Pensilvania (EEUU) y otra mediterránea-continental en Aranjuez (España), para evaluar el efecto de reemplazar los barbechos tradicionales por cultivos cubierta en el potencial de calentamiento global de los sistemas de cultivo y revisar su papel como estrategia de adaptación ante cambios futuros de temperatura o precipitación.

fig1

Figura 1. Dos ensayos de cultivos cubierta en Aranjuez (Madrid) en primavera. El más cercano muestra parcelas de mezclas de veza/cebada vivas (verdes) ya matadas (amarillas) y suelo desnudo. El más lejano es un ensayo que ha comparado durante más de 10 años diferentes especies de cultivos cubierta frente al barbecho invernal en rotaciones basadas en cultivos de verano de regadío.

El potencial de calentamiento global es una medida de la capacidad que tiene un sistema para contribuir al cambio climático y se expresa en equivalentes de CO2 producidos por hectárea y año. Se trata de un balance en el que hay medidas como el secuestro de carbono o el ahorro de fertilizante nitrogenado que disminuyen esa capacidad, mientras que otras como la emisión de gases de efecto invernadero o consumo de combustibles por la maquinaria agrícola que la aumenta. En este caso se cuantificó que la utilización de cultivos cubierta disminuye el potencial de calentamiento global con respecto al barbecho  en 141 kg de CO2 equivalente por hectárea cuando se emplean gramíneas como cultivos cubierta y en 160 si se emplean leguminosas o mezcla gramíneas/leguminosas. Así el empleo de cultivos cubierta podría ser una medida de mitigación muy eficiente frente al cambio climático, equivalente o superior a la transformación de sistemas de laboreo intensivo a no-laboreo, siendo los dos términos más importantes en la reducción el secuestro de C y la reducción de fertilizantes nitrogenados en el caso de leguminosas. Una novedad mostrada en este artículo es que el cambio producido en el albedo, es decir la reflexión de la radiación incidente, de la superficie del terreno debe ser considerado al evaluar la capacidad de mitigación de las estrategias de cultivo. En el caso de los cultivos cubierta su peso fue incluso superior al ahorro de fertilizantes nitrogenados de las leguminosas, aunque varía mucho en función del tipo de superficie cubierta (suelo oscuro, claro, cubierto de nieve). Incluso los residuos de los cultivos cubierta una vez muertos reflejan gran cantidad de radiación, contribuyendo a disminuir la temperatura del suelo y la capacidad de calentamiento, lo que sería interesante evaluar también en los sistemas de laboreo que producen un acolchado de residuos sobre el suelo.

fig2

Figura 2. Ensayo de cultivo cubierta en Pensilvania (EE.UU.) en una rotación de maíz/soja/trigo al final de verano. En el centro se ven los refugios para evitar la entrada de lluvia y estudiar la sequía. A la izquierda, distintas especies de cultivos cubierta que se sembraron después del trigo en agosto.

El manejo de las cultivos cubierta puede hacer que se constituyan también en una importante herramienta de adaptación frente al cambio climático. Especialmente a través de la reducción de la vulnerabilidad de los sistemas de cultivo frente a la erosión de los eventos de lluvia extremos y mediante el aumento de las opciones de manejo del agua durante períodos de sequía o saturación, ya que su terminación o permanencia nos permite controlar el agua almacenada en el suelo. El aumento de temperatura y de los eventos de lluvia intensos ha llevado a predecir una mineralización más rápida o ‘a pulsos’ y acumulación de nitrógeno en el suelo susceptible de perderse por lixiviación o emisiones gaseosas; en este caso, los cultivos cubierta podrían tener un importante papel reteniendo el N acumulado en forma vegetal y liberándolo lentamente, disminuyendo su pérdida y contribuyendo a un reciclaje dentro del sistema de cultivo. En conjunto, se encontraron pocos inconvenientes ligados a la introducción de cultivos cubierta como estrategias de adaptación y mitigación al cambio climático, de forma que sería esperable que muchos de los servicios ecosistémicos proporcionados por lo cultivos cubierta en condiciones actuales se verían reforzados en escenarios futuros.

Kaye J y Quemada M. 2017. Using cover crops to mitigate and adapt to climate change: a review. 2017. Agronomy for Sustainable Agriculture, 37:4. DOI 10.1007/s13593-016-0410-x.

Autor de la entrada: Miguel Quemada Sáenz-Badillos

miguelq

ceigram

Anuncios