Pensamientos pre-Granada 2018

 

Como no podía ser de otra forma, y aunque con pena ya que no puedo estar este año físicamente en el  VI workshop de la RED REMEDIA, sí me gustaría dejar unos “breves” pensamientos que puedan aportar mi granito de arena a Granada 2018. En  estas jornadas que con tanto mimo llevamos organizando y pensando desde 2012, año tras año, y  desde que la red se creó  (información de workshops REMEDIA en el blog). Esta vez la organizan nuestros compañeros de Granada, comandados por uno de los fundadores de esta “ideaca” de Red REMEDIA (David Yañez-Ruiz, EEZ-CSIC) y co-coordinado por los compis de la Universidad de Granada.

Espero y deseo que con este nuevo workshop podamos avanzar en los temas que teníamos más rezagados y afianzar todos aquellos puntos que se habían logrado hasta ahora. Me consta que hay nuevas y buenas ideas a debatir sobre la RED REMEDIA. Aprovechen Granada para empezar nuevas colaboraciones y sobre todo re-abrir el melón de la multidisciplinariedad.

En mi caso este año me coincide el workshop RED REMEDIA con la tercera reunión de autores principales del “Informe sobre el Refinamiento 2019 para las Directrices/metodología del IPCC de 2006 para los Inventarios Nacionales de GEI”. Vamos, la metodología que todos los países se tienen que basar para compilar los inventarios nacionales de GEI. En este caso participo como autor principal de los bloques de ganadería (Capítulo 10) y emisiones de N2O procedentes de los suelos agrícolas (Capítulo 11). Así, he programado esta entrada mientras estoy  ”a la limonada” bien “cerquita” en Cairns (Australia) inmerso en unas intensas jornadas de trabajo. Siguiendo el espíritu REMEDIA que comenzamos ya hace unos años,  dejo, desde la distancia física pero no sentimental, algo de “chicha” para el debate estos dos días próximos en Granada.

Hace un mes o así, en conversaciones con Salva Calvet, Jordi Doltra, Jose Luis Vicente y María Luz Cayuela me vine arriba tras unos emails y me medio-comprometí en hacer una entrada en el blog sobre la controversia que se había creado a nivel científico sobre el potencial y realismo de la iniciativa 4xmil.  Después de unas semanas muy intensas, por ejemplo co-coordinando con Jorge Alvaro-Fuentes el curso  en IAMZ sobre EVALUACIÓN Y MITIGACIÓN DE LAS EMISIONES DE GASES DE EFECTO INVERNADERO EN AGRICULTURA: CONCEPTOS, MÉTODOS Y HERRAMIENTAS DE SIMULACIÓN , se me enfrió un poco la sesera y dejé un poquito esta idea de la entrada en el cajón. Así hasta que “el maldito grupo de Big5REMEDIA whatssapp” empezó a escupir ocurrencias, planes y demás detalles sobre lo que venía en Granada y que yo me iba a perder. De esta tonta manera se me ha ocurrido empezar esta entrada y acabarla mientras estoy en tránsito y pasando una cantidad importante de horas en aeropuertos.

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Para rematarla se me ocurrió que con un tema me quedaría corto y entre los muchos que creo que están ahora mismo en el aire escogí otro tema adicional en el que no profundizaré pero que venimos debatiendo desde hace años y está sin duda en el debate científico mundial y que pienso que la RED REMEDIA debiera seguir siendo un  buen marco para hablar e incluso llegar a ciertas conclusiones sobre estos temas candentes. Así los 2 temas propuestos son:

(i) Como venía adelantando: el secuestro de carbono en los suelos o en los sistemas forestales (emisiones negativas) como única estrategia política clara para la mitigación del cambio climático en la agricultura.

(ii) el cambio en nuestras dietas. El foco en la reducción del consumo de carne.

El asunto de las emisiones negativas está tomando un cariz político-estratégico muy interesante. Hay voces que alertan que apoyar nuestra estrategia de mitigación del cambio climático casi de forma prioritaria en las emisiones negativas le concede a la industria fósil un balón de oxígeno. Es más atractivo políticamente invertir en una tecnología costo-eficiente mañana que plantear un cambio estructural de modelo de civilización hoy. Prof Kevin Anderson (Tyndall Centre For Climate Change Research) alerta en el siguiente video de la estrategia basada principalmente en tecnologías para conseguir emisiones negativas y no tanto en mitigación de emisiones actuales.

“Los informes del IPCC alertan de que para tener una buena probabilidad de no superar los 2º C, debemos reducir las emisiones entre un 40-70% hacia 2050, para luego llegar a una descarbonización absoluta a final de siglo. Sin embargo, el Acuerdo de París no establece un tope de emisiones que no debemos sobrepasar, ni tampoco un % de reducción al que nos debemos comprometer. En su lugar plantea el objetivo de llegar a un equilibrio entre lo que se emite y lo que se absorbe. Dicho de otro modo, el Acuerdo de París permite que emitamos CO2 por encima, siempre y cuando nos comprometamos a recapturarlo después desde la atmósfera. ¿Como hacerlo? Precisamente, mediante las llamadas emisiones negativas. El problema es que las posibilidades de hacer esto se asientan fuertemente en tecnologías que a día de hoy son pura especulación y que, aun pudiendo convertirse algún día en realidad, anuncian una serie de riesgos en absoluto desdeñables.” (Adaptado de este interesante artículo de prensa escrito por Samuel Martín Sosa-Rodríguez en diario.es).

También la red FCRN publicó un artículo muy interesante sobre el peligro que entraña este sesgo casi único por las medidas de emisiones negativas: https://fcrn.org.uk/research-library/negative-emission-technologies-what-role-meeting-paris-agreement-targets

Dentro de estas emisiones negativas también se encuentran aquellos sumideros de C que se producen en la agricultura a través de prácticas que fomentan el secuestro del Carbono orgánico en el suelo. Esta estrategia ya hemos comentado anteriormente en el blog que tiene un valor considerable en cuanto a mitigación del cambio climático. También hemos querido informar en el blog sobre la pobre utilización, pensamos que, por ignorancia, de las evidencias científicas que nos indican que:

Vinculado con el secuestro de C en suelo también aquí en el blog hemos hablado de la iniciativa 4xmil.  ¿En que se basa la iniciativa 4 x 1000? Lo podemos ver de forma ilustrativa en el siguiente video:

Hay algunas voces científicas que últimamente han publicado artículos críticos con la iniciativa indicando la falta de rigor y realismo en la estimación sobre el potencial verdadero de las prácticas/tecnologías que pueden hacer secuestrar carbono. Además, introducen el debate científico-político sobre si el fin de conseguir de forma indirecta el loable y suficiente objetivo de mejorar la calidad del suelo a través del incremento de la materia orgánica del mismo se justifica que, para ello, tengamos que introducir un objetivo principal de mitigación de cambio climático que en su opinión no es realista en las cantidades estimadas de C secuestrado. En España, por ejemplo, un país con niveles de materia orgánica en suelo muy bajos en su zona mediterránea cualquier estrategia política que favorezca técnicas de manejo que incrementen la concentración de C en suelos sigue siendo interesante, aunque la acumulación de C en suelo estuviera por debajo del estimado incremento del 4 x mil en C en suelo. Además conviene no olvidar que la iniciativa 4xmil también tiene como objetivos: adaptar la agricultura al cambio climático a través de la mejora del estado de nuestros suelos y mejorar la productividad agraria.

Algunos de los resultados en España para ver la evolución en el tiempo a la larga están basados en estudios de modelización (e.g. Alvaro-Fuentes et al., 2009; Alvaro-Fuentes et al., 2011; Alvaro-Fuentes et al., 2012;  Prada et al., 2016, Segura et al., 2016; Pardo et al., 2017; Jebari et al., 2018Aguilera et al., 2018)  y tienen una incertidumbre grande asociada a la falta de información basada en experimentos de larga duración. Sin experimentos de larga duración en zonas mediterráneas en España es de cualquier forma complicado concluir, creo yo, y ahí debiéramos tener un foco de debate en la RED REMEDIA, que las dinámicas y procesos del carbono en suelo en latitudes más al norte (que es donde se ha generado la mayor parte de la información científica basada en experimentos de larga duración) son inherentemente y en principio muy distintas a las que ocurren en nuestra zona agroclimática mediterránea.

Algunos trabajos científicos que si bien apoyan toda iniciativa político-estratégica que vaya encaminada a aumentar el C en el suelo también critican, por diferentes motivos, algunos puntos científicos específicos de la idea detrás del 4×1000:

Lugato et al. (2018). Nature Climate Change. El potencial de mitigación a través del secuestro de C ignora los efectos secundarios negativos que un incremento de C disponible en el suelo puede tener sobre la aceleración del proceso de desnitrificación y el incremento de emisiones de óxido de nitroso (N2O)

Van Groenigen et al (2017). Environ. Sci. Technol. Estos investigadores cuestionan estequiométricamente (N y C) que sea posible llevar a cabo la estima del 4 x 1000.

Poulton et al. (2018) Global Change Biology. En este estudio y basándose en la información de los experimentos de larga duración de Rothamsted (desde 1843) se explican las limitaciones para llegar a conseguir este incremento de 0.4% en C anual en 20 años.

 

Dentro del segundo tema elegido. La reducción en el consumo de carne en los paises desarrollados se ha puesto en el foco en numerosas ocasiones (e.g. Smith et al., 2008Garnet, 2011; Bellarby et al., 2012Hedenus et al., 2014; Lassaletta et al., 2016ab; Garcia-Gonzalez, 2017; Van de Ven et al., 2017Doelman et al., 2018 Smith et al., 2018 ; Ritchie et al., 2018; Frank et al., 2018) como una de las principales medidas de mitigación de tipo estructural.

Más aun, el tema está llegando a la sociedad y diferentes agentes de ámbitos y sesgos dispares están abriendo actividades para la concienciación en este ámbito. Como hace Greenpeace en su reciente campaña “Less is More” apoyando esa reducción en el consumo de productos provenientes de la ganadería como medida de mitigación del cambio climático (entre otros problemas medioambientales).

Slide1  Y donde creo que han producido un informe con una infografía visual muy potente basandose en la parte del diagnostico, al menos, en fuentes científicas de cierto prestigio (e.g. nuestro colega Pete Smith aparece en el prefacio del documentos que acompaña la campaña (Doc1, Doc2).  ¿Puede y debe la RED REMEDIA debatir sobre ciencia en base a campañas de este tipo?

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En otro ámbito, en el sector ganadero, se están dando pasos muy interesantes. Por ejemplo,  la asociación de productores de vacuno de carne en España ASOPROVAC ha tomado una actitud activa en el tema de la mitigaciòn del cambio climático. ASOPROVAC participa en el proyecto LIFE BEEF CARBON. El proyecto LIFE BEEF CARBON tiene como objetivo mejorar las emisiones de gases de efecto invernadero. Identificar, demostrar y difundir buenas prácticas innovadoras en granja para reducir significativamente la huella de carbono del vacuno en un 15% de aquí a 2025.

Mi opinión sobre la campaña de Greenpeace, por ejemplo , y yo me mojo un poco aquí, es que si bien coincido con gran parte del diagnóstico, no lo hago con todas las soluciones que se  proponen.  Como casi todas las problemáticas que trata de solucionar la RED REMEDIA hay un componente de complejidad muy grande.  Sin abordar un cambio integral en nuestra forma de entender nuestra forma de vida me parece complicado plantear grandes cambios drásticos en un tema como la dieta (o en la producción ganadera) de forma aislada. Las contradicciones personales (como menos carne, luego puedo viajar más en avión) y los efectos rebotes (quiero un sistema agroalimentario más ecológico pero sin aumentar la fertilización de síntesis y con una reducción drástica de la ganadería) son meros ejemplos de la potencial inefectividad de una estrategia única.

Sobre el proyecto de ASOPROVAC entiendo que es una muy buena iniciativa y según me consta es probable que estén en el congreso seguramente hablando de este proyecto. Es muy bueno que el sector se aproxime por REMEDIA para aportar su experiencia y conocer las últimas novedades en la ciencia alrededor de la lucha del cambio climático en el sector agroforestal. Me consta personalmente que ven con mucho interés nuestra actividad porque consideran que puede ser util para hacer frente a parte de sus retos en lo que tiene que ver con el medio ambiente.

En cuanto al fondo del asunto, algunos sistemas ganaderos producen más bienes y servicios que sólo alimentación y fibra. No es lo mismo un sistema ganadero que se basa en el consumo de un forraje o pasto que proviene de zonas donde sólo podría haber ese forraje o pasto, que una ganadería que se alimenta de alimentos (e.g. piensos) que podrían ser fácilmente utilizados directamente por el hombre. Tampoco es lo mismo que unos ingredientes provengan de tierras donde siempre se dio agricultura que de otros ingredientes que provengan de zonas donde se haya producido un cambio radical en el uso del suelo (e.g. bosques tropicales).

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La cosa se complica, cuando dentro de los sistemas ganaderos que podemos considerar como homogeneos, por ejemplo basandonos en su intensividad, nos encontramos cuando estudiamos casos de estudio de explotaciones comerciales, que hay granjas dentro de dichas explotaciones que difieren como el día  a la noche en sus impactos medioambientales (i.e huella de C) o en su parte referente a su viabilidad económica. En algunos de los casos, además, hay explotaciones donde pueden resultar ser mejores para la huella de C pero igual peores para la contaminación difusa en aguas o emisiones de amoniaco. En la huella hídrica o de superficie tampoco es igual emplear 1 L de agua en el ciclo de producción de un producto ganadero en un lugar donde llueve mucho (frente a un lugar semi-árido), ni tampoco tiene la misma importancia si una producción ha demandado el uso de 1 ha de tierra en zona fertil frente a otro que lo hace en 1 ha de una zona marginal.

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Ejemplo ilustrativo donde se comparan los resultados relativos en diferentes parámetros medioambientales y socio-económicos de 2 explotaciones de vacuno de leche intensivos en Bizkaia. De una muestra de 35 explotaciones se está comparando los resultados de la explotación con mejor huella de C frente a la explotación con peor huella. Los valores en cada eje (cada parámetro) que se aproximan más al centro significan una mejor sostenibilidad de la explotación en dicho parámetro  (Mas et al., 2016).

Luego hay quien además puede utilizar el argumento nutricional, donde hay voces que aducen que 1 kg de proteina animal aporta cosas distintas a la de un producto vegetal.

Las soluciones quizás tuvieran que ir por caminos donde nos aseguramos la superviviencia del sector rural, una producción de mejor calidad  y seguramente un consumo, por tanto, de menos cantidad (aunque no sólo de productos provenientes de la ganadería, sino de todos aquellos productos que representan un valor nutricional mínimo o incluso que favorecen un desequilibrio en la dieta) pero de más calidad en los países donde tenemos problemas de excedente de consumo calórico y proteico. Y sin olvidarnos de que hay que favorecer la nutrición en aquellos países donde el problema es el déficit nutricional.

Sin más dejo estas dos reflexiones para el debate, deseando que los dos días en Granada sean lo mas fructíferos posibles…

Agustin del Prado (Basque Centre For Climate Change)

 

 

 

 

 

¿Qué implica el acuerdo de París para nuestra agricultura y sistemas forestales?

España (y la Unión Europea), a través de sus compromisos indicativos o contribuciones nacionales (INDCs, por sus siglas en inglés Intended Nationally Determined Contributions), no especifica aun sobre las políticas climáticas de cómo o si incluir los sectores que engloban los Usos de la Tierra, Cambio de Uso de la Tierra y Silvicultura (UTCUTS) y Agricultura (conocidos también como AFOLU por sus siglas en inglés) dentro del marco de reducción de emisiones de GEI de 2030 del 40%.

No obstante, establece el plazo para implantar dichas políticas tan pronto como las condiciones técnicas le permitan y necesariamente antes del año 2020. Dependiendo de la metodología que se utilice, este cálculo pudiera estar sujeto a una gran incertidumbre. Tampoco se especifica qué medidas se van a poner en práctica para adaptar el sector AFOLU al cambio climático.

Las proyecciones climáticas del IPCC indican que en la región mediterránea (en la que se encuentra España) experimentará un incremento de sus temperaturas y menores precipitaciones anuales. Los veranos serán más calurosos y secos, y por tanto, se podrán incrementar los períodos de sequía estivales y aparecer con una mayor frecuencia eventos climáticos extremos como inundaciones o granizo. Estos cambios en el clima se prevén que tengan un impacto importante en el sector primario en los sistemas de cultivos, ganadería y sector forestal. El período de crecimiento de las plantas podría también sufrir cambios, la disponibilidad de agua sería menor, afectando negativamente a los rendimientos. Los daños podrían paliarse, si se ponen en marcha medidas de adaptación, en los sistemas mediterráneos más vulnerables (p. e. aquellos más dependientes de la disponibilidad de agua o más sensibles a cambios bruscos ambientales).

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La agricultura, sistemas forestales y los usos de la tierra representan sectores no-ETS (no sujetos a comercio de emsiones: Emissions Trading System, ETS en inglés) muy singulares ya que no sólo pueden verse afectados muy dramáticamente por el Cambio Climático, sino que además de ser fuente de emisiones de GEI y la mitigación potencial puede derivarse de la reducción de las emisiones de GEI, a la vez, pueden representar una oportunidad para el secuestro de carbono.

Según el último informe del IPCC (Smith y col., 2014) el sector AFOLU es responsable de aproximadamente las emisiones de 10-12 Gt CO2-eq/año globalmente, lo cual representa entre un 20-24% del total de las emisiones GEI producidas por el hombre. Sólo el sector energético produce globalmente más emisiones GEI. Las principales actividades emisoras son la desforestación y las emisiones agrícolas provenientes de la ganadería, las tierras y el manejo de los nutrientes. Mientras que en los últimos años se ha observado un decrecimiento de las emisiones de CO2 provenientes de los sistemas forestales y usos de la tierra debido principalmente a la disminución de la de la tasa de desforestación, las emisiones provenientes de la agricultura y ganadería han crecido, especialmente en los países en desarrollo. En España, por ejemplo para el año 2014 y según inventarios oficiales, emitió en el sector agrícola 40 Mt CO2-eq, lo cual representa aproximadamente el 14% de las emisiones totales de GEI antropogénicas. La mayor parte de estas emisiones de GEI están vinculadas a las emisiones de metano (CH4) provenientes de la ganadería y el óxido nitroso (N2O) proveniente de la aplicación de fertilizantes en las tierras. El sector FOLU (sistemas forestales principalmente) actuó de sumidero, estimándose aproximadamente una acumulación neta de C de aproximadamente 34 Mt CO2-eq.

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El acuerdo de París supone una oportunidad para intentar introducir políticas a nivel europeo o estatal que puedan ayudar a reducir el impacto del sector agrícola en la generación de GEI y que favorezcan prácticas de secuestro de carbono. Hay numerosos estudios (p. e. Vermont y De Cara, 2010) que ya han indicado que hay un potencial considerable de mitigación en la agricultura europea a través de instrumentos políticos de mercado de emisiones. También, a través de políticas de reducciones voluntarias.

Según informes de la Comisión Europea ,  el sector agrícola necesita reducir sus emisiones cerca del 36% para 2030 y entre 42-49 % para 2050. Desde 1990 hasta 2011 ha habido una reducción ya del 22%. Sin embargo, esta reducción de emisiones de GEI en la agricultura europea ha tenido lugar en gran medida como resultado de una reducción de las cabezas ganaderas y a través de la disminución en uso de fertilizantes nitrogenados siguiendo las medidas de la Directiva de Nitratos en sus planes de acción (Velthof y col., 2014). La última reforma de la Política Agrícola Europea (PAC), aunque representa un esfuerzo importante para la disminución del impacto medioambiental de la agricultura europea, sólo ha introducido pequeños elementos en relación a la protección del clima a través del fomento de los pastos permanentes y por tanto, intentando mejorar el potencial secuestro de carbono en el suelo (Del Prado y col., 2014).

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Científico-técnicamente, dentro del contexto de la RED REMEDIA existe ya un conocimiento consolidado sobre las diferentes medidas posibles para poder introducirlos con cierta confianza sobre su eficiencia potencial. También hay conocimiento sobre la rentabilidad de dichas medidas para los agricultores, su efectividad y sobre qué políticas podrían favorecer su aplicación (p.e. Sanchez y col., 2016). Las medidas de mitigación, si se introdujeran en España, han de tener un reflejo en los inventarios nacionales de GEI para que puedan contabilizarse como reducciones de GEI en los informes que cada país ha de desarrollar y enviar a la UNFCCC. Por tanto, sería conveniente que parte de los esfuerzos a este nivel se encaminara en la mejora de dichos inventarios en el sector AFOLU.

Como ejemplo, Aguilera y col. (2013), en un meta-análisis donde sintetizaban los datos experimentales de emisiones de N2O en cultivos en el área mediterránea, indicaron que el factor con el que se está cuantificando las emisiones de N2O en los cultivos en España a través de los inventarios es 12 veces mayor (1% del total N en fertilizante) que el valor medio encontrado en la literatura (0.08%) para cultivos en secano. Como ejemplo ilustrativo, para el año 2009 y asumiendo una fertilización de 40 kg N/ha año media en el cereal español en secano (5 Millones hectáreas), utilizando el factor corregido en los inventarios de España resultaría en una estimación de 0.8 Mt CO2-eq menos que usando el factor por defecto.   Lo que ilustra la importancia de los inventarios y sus mejoras.

Respecto al sistema agroalimentario y siguiendo las conclusiones del último informe del IPCC (Smith y col., 2014) habría que intentar explorar no sólo enfocar sobre las medidas de mitigación que afectan directamente a los productores sino también aquellas que tienen que ver con la demanda (consumo, desperdicio). En los últimos tiempos se han venido haciendo diferentes estudios para analizar por ejemplo el efecto de introducir nuevos impuestos en determinados alimentos asociados directamente a la salud (p. e. azúcares, grasas…) y que tienen una repercusión indirecta en la huella de carbono de nuestras dietas (p.e. Garcia-Muros y col., en revision).

BIBLIOGRAFÍA

Aguilera, E., Lassaletta, L., Sanz-Cobena, A., Garnier, J. y Vallejo, A. 2013. The potential of organic fertilizers and water management to reduce N 2 O emissions in Mediterranean climate cropping systems. A review. Agriculture Ecosystems and Environment. 164, 32–52.

Del Prado, A., Mosquera-Losada, R.M., y Bardaji, I. 2014. Oportunidades y retos de los pastos frente a la nueva PAC en un contexto de cambio climático. 53 Reunión científica de la SEEP, 9-12 June 2014, Potes (Cantabria, Spain).

Garcia-Muros, X., Markandya, A., Romero-Jordan, D. and Gonzalez-Eguino, M. en revision. The distributional effects of carbon-based food taxes.

Sánchez, B., Iglesias, A., McVittie, A., Álvaro-Fuentes, J., Ingram, J, Mills, J., Lesschen,, J. P. y Kuikman, P. J. 2016. Management of agricultural soils for greenhouse gas mitigation: Learning from a case study in {NE} Spain. Journal of Environmental Management. 170: 37 – 49.

Smith P., Bustamante M., Ahammad, H. Clark, H. Dong, H. Elsiddig, E., AHaberl, . H., Harper, R., House, J., Jafari, M. Masera, O. Mbow, C., Ravindranath, N.H., Rice, C.W., Robledo- Abad C., Romanovskaya, A. Sperling, F. y Tubiello, F. 2014: Agriculture, Forestry and Other Land Use (AFOLU). In: Climate Change 2014: Mitigation of Climate Change. Contribution of Working Group III to the Fifth Assessment Report of the Intergovernmental Panel on Climate Change [Edenhofer, O., R. Pichs-Madruga, Y. Sokona, E. Farahani, S. Kadner, K. Seyboth, A. Adler, I. Baum, S. Brunner, P. Eickemeier, B. Kriemann, J. Savolainen, S. Schlömer, C. von Stechow, T. Zwickel and J.C. Minx (eds.)]. Cambridge University Press, Cambridge, United Kingdom and New York, NY, USA.

Velthof, G. L. Lesschen, J. P., Webb, J. , Pietrzak, S., Miatkowski, Z., Pinto, M., Kros, J., y Oenema O. 2014. The impact of the Nitrates Directive on nitrogen emissions from agriculture in the EU-27 during 2000–2008. Science of The Total Environment, vol. 468–469, pp. 1225 – 1233.

Vermont B., y De Cara S. 2010. How costly is mitigation of non-CO2 greenhouse gas emissions from agriculture? : A meta-analysis. Ecological Economics, vol. 69, no. 7, pp. 1373–1386.

Autores 

Agustin del Prado (coordinador/presidente de la RED REMEDIA) y Maria José Sanz (Basque Centre For Climate Change-BC3)

La entrada es un extracto parte de la publicación en la revista AMBIENTA
Nº 114, 1er trimestre 2016. Temática: Acuerdo de París sobre cambio climático:

Del Prado A y Sanz M.J. 2016. Implicaciones del acuerdo de París en los sectores relacionados con los usos de la tierra, cambios de uso de la tierra y la silvicultura. AMBIENTA. Nº 114, 1er trimestre 2016. Pags 84-95. (link en pdf)