Sistemas ganaderos ligados a la Dehesa: Alimentos que mitigan el Cambio Climático

Por: Mireia Llorente y Gerardo Moreno (Universidad de Extremadura)

La dehesa es un buen ejemplo de sistema agrario de alto valor natural, que a la par que alberga altos niveles de biodiversidad y fija población en el medio rural, produce alimentos con bajas emisiones de carbono, e incluso podría tener fijación neta de carbono.

Las tierras dedicadas al pastoreo ocupan más de dos tercios de las tierras agrícolas. Y aún existe una brecha de conocimiento sobre hasta qué punto el secuestro de carbono tanto en la biomasa vegetal como en la materia orgánica de los suelos, puede compensar las emisiones en sistemas silvopastorales extensivos.

El vínculo entre el Cambio Climático y la Ganadería ha convertido a la Huella de Carbono en un indicador mundial para evaluar y comunicar la cantidad de gases de efecto invernadero (GEIs) emitidos por el conjunto de procesos necesarios para la producción de los bienes que consumimos. Para los sistemas de ganadería extensiva que tan estrechamente se ligan a la conservación de multitud de sistemas seminaturales, es fundamental que en el cálculo de la Huella de Carbono se tengan en cuenta no sólo las emisiones derivadas de la ganadería sino también  la capacidad de este ecosistema para secuestrar CO2 atmosférico.

Midiendo los stocks de C en los suelos de la dehesa y su tasa de cambio en los últimos 22 años, hemos estimado que estos suelos tienen una capacidad media de secuestro de carbono de unas 0.83 Ton de C/ha/año, capacidad que parece mejorada por la presencia de ganado en las parcelas (Figura 1a). Esa cantidad representa una tasa anual de crecimiento de las existencias de C en los suelos de la dehesa cercana al 11‰,  muy por encima de lo establecido por la  “Iniciativa 4 por mil: Suelos para la seguridad alimentaria y el clima” impulsada en la Conferencia de París sobre el Clima (COP21).

Figura 1. (a) Representación del % de C edáfico del suelo en el momento inicial y final del estudio, en función de la presencia o ausencia de ganado; (b) Representación de la tasa secuestro de C en el suelo en función del contenido de C inicial en el mismo.

Siguiendo el concepto de “saturación de los suelos”, que establece que los suelos tienen una capacidad máxima para almacenar carbono, encontramos que los suelos de la dehesa inicialmente pobres en materia orgánica suelen tener tasas de secuestro de C mayores que la de suelos inicialmente más ricos en materia orgánica. En la Figura 1b se muestra como la modelización de este fenómeno de saturación de C, nos permitió estimar que la capacidad potencial de almacenamiento de C de los suelos de dehesa es próxima a 2.8%, bastante lejos del contenido medio actual que es de un 1.7%. Esta diferencia entre el contenido de actual y el contenido potencial estimado nos indica que la capacidad de la dehesa para capturar y almacenar C en sus suelos puede mantenerse durante muchos años.

Los stocks de biomasa arbórea, tanto aérea como subterránea, y sus tasas de cambio, también se midieron utilizando como fuente de información los Inventarios Forestales Nacionales (IFN). La tasa de secuestro de C en los árboles de la dehesa es de 0.08 Ton of C/ha/año.

El Inventario Nacional de Emisiones de España (MAPAMA, 2017) establece que cuando el uso del suelo se mantiene o no se realizan prácticas específicas de conservación del suelo, el contenido de carbono orgánico en el mismo permanece invariable. Nuestro estudio representa una base para pensar que esto debería de considerarse de otra manera, ya que son raros los ecosistemas cuyos stocks de C están en equilibrio por lo que su conservación puede suponer un interesante sumidero de C que debería de ser inventariado, entre otras cosas, porque eso supondría la puesta en valor del papel de  dichos ecosistemas como mitigadores del Cambio Climático.

En síntesis, los principales sumideros de C de la dehesa, suelo y biomasa arbórea, juntos secuestran un promedio de 0.91 Ton de C/ha/año que equivalen a 3.3 Ton de CO2 eq/ha/año. Son muy escasas las publicaciones sobre las emisiones de GEI asociados a los sistemas de ganadería extensiva y, aún más escasas, aquellas que asocien dichas emisiones al uso del territorio. Eldesouky y col. (2018) estudian sistemas ganaderos extensivos ligados a la dehesa, estimando emisiones que oscilan entre 1.06 Ton de CO2 eq/ha*año para producciones de ternera  y  1.7 Ton de CO2 eq/ha*año para producciones de ovino de carne.

Podemos concluir, por tanto, que los alimentos derivados de la ganadería extensiva ligada al agroecosistema de dehesa pueden considerarse, al menos a pie de finca, alimentos que pueden mitigar el Cambio Climático.

Un pensamiento en “Sistemas ganaderos ligados a la Dehesa: Alimentos que mitigan el Cambio Climático

  1. Evidentemente la ganadería extensiva es un elemento muy importante para el equilibrio del medio ambiente natural , no solo en las DEHESAS si no en toda la geografía de la PENINSULA IBERICA – limpia los valles y los soto bosques ,, para evitar los incendios o por lo menos tenerlos mas controlados ,, esta actividad ganadera tendría que estar protegida por ley

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