Informe sobre la capacidad de absorción de carbono de los bosques vascos

Acaba de salir el nuevo informe ‘Sumideros de carbono de la CAPV’ donde se analiza el papel de las masas forestales para mitigar las emisiones de GEI en el País Vasco. Ha sido elaborado por compañeros de NEIKER también integrantes de la RED REMEDIA.

La información acaba de ser publicada en NOTICIAS DE ALAVA (reproducimos parte del texto):

“Euskadi es un país arbolado, cuyos bosques tienen 63 millones de metros cúbicos de madera, lo que supone que el 55% del territorio vasco está cubierto de árboles. Además, el bosque vasco sigue creciendo, en concreto, tres millones de metros cúbicos al año. La masa forestal y los suelos de cultivos y pastos  retienen alrededor de 75 millones de toneladas de carbono, un hecho clave en la lucha para reducir y mitigar las emisiones contaminantes a la atmósfera y, de paso, abren el camino a la adaptación a los nuevos escenarios que ya perfila el cambio climático. Además, según estudios que maneja el Departamento de Medio Ambiente y Política Territorial del Gobierno vasco, con una gestión más adecuada de esas tierras sería más que posible duplicar -calculan de media un 52%- la acumulación de carbono, con lo que eso supondría para la sostenibilidad.

Así se concluye, al menos, en el informe Sumideros de carbono de la Comunidad Autónoma del País Vasco: Capacidad de secuestro y medidas para su promoción. Y así lo certificaba Amaia Barredo, directora de Medio Natural y Planificación Ambiental del Ejecutivo cuando explicaba que “por medio de prácticas adecuadas de gestión forestal, pascícola [de pastos] y agrícola, no sólo se evitaría la pérdida de carbono orgánico del suelo sino que, además, se podría favorecer e incrementar la acumulación de carbono orgánico en los suelos, estimándose para la Comunidad este incremento en un 70% en las tierras forestales, de un 40% en prados y praderas, y de un 50% en cultivos herbáceos y leñosos”.”

Gestión beneficiosa Según indicaba Barredo, aunque el potencial de fijación de CO2 en biomasa forestal y suelo es finito y, por sí mismo, no solucionará el problema del cambio climático, las medidas para llegar a este potencial o acercarse más a él son necesarias para ganar tiempo en la carrera de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) a la atmósfera. Además, el establecimiento de estas medidas de mitigación conllevarían otros efectos beneficiosos desde el punto de vista ambiental, como son una gestión agrícola, pascícola y forestal sostenible, con la consiguiente mejora de la calidad de las aguas y los suelos y, en general, del medio natural, describía Barredo.

El carbono -ilustraba la directora de Medio Natural y Planificación Territorial- sólo queda almacenado temporalmente y, además, la capacidad de almacenar carbono de la biomasa y de los suelos no es infinita. Las cantidades de CO2 absorbidas por un sumidero, por ejemplo, un bosque, pueden volver a emitirse a la atmósfera si dicho bosque desaparece por una tala, una cosecha, plagas y enfermedades, incendios, etc”. De hecho, una cuestión clave en todo este asunto es prolongar el tiempo de la permanencia del carbono acumulado en la biomasa forestal y suelos de cultivos y pastos. Por eso, precisamente, este tipo de medidas son uno de los aspectos más debatidos del Protocolo de Kioto por las incertidumbres de permanencia de las absorciones.

En las explotaciones forestales, agregaba la directora de Medio Natural y Planificación Territorial del Gobierno vasco, existen algunas medidas para minimizar el impacto de la explotación, procurando no erosionar el suelo y minimizar la introducción de maquinaria en la fase de corta, no realizar cortas masivas, mantener los tocones, etc.; y en el plano agrícola, el uso racional del abono, preferiblemente natural en lugar de químico, prácticas de poco laboreo previo a la siembra, etc..

El carbono se almacena físicamente en los árboles, y en sus ciclos de descomposición y regeneración, generan materia orgánica que será utilizada como alimento por otros seres vivos, produciéndose un crecimiento tanto de seres vivos como de materia orgánica muerta almacenada en el suelo, lo que llamamos ‘humus’, y finalmente se puede producir la mineralización de la materia orgánica. El último lugar donde se almacenará el carbono en un bosque permanente, y donde más capacidad de almacenarlo hay, es en el suelo, de ahí la importancia de su conservación”, zanjaba Barredo.”

EL documento completo se puede obtener en este LINK.

Otros trabajos de nuestros compañeros de NEIKER en esta línea se mostraron en anteriores congresos de la RED REMEDIA:

-Protective capacity of soil organic carbon of forest soils and sequestration potential for forestry. Gartzia-Bengoetxea, N and González-Arias, A. F.J. (REMEDIA 2012)

-Greenhouse gas inventory from grasslands in the Basque country from 1990 to 2008. Del Hierro O., Artetxe A. and Pinto M (REMEDIA 2012)

-A region-specific emission inventory for GHG from livestock in 1990-2011. Del Hierro O., Artetxe A., Pinto M, Arriaga H, Viguria M and Merino P. (REMEDIA 2013)

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